UNA ESTAFA MILLONARIA. Private Detectives Privados

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Detective Fernando Alvarez – Cazador de Estafas
DIARIO LAS AMERICAS – Miami, Florida
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Generalmente pensamos que las víctimas de estafa son solamente personas de bajo nivel educativo, pobres o que son muy jóvenes o muy ancianos como para identificar los síntomas de la estafa. Lo cierto es que cualquier persona o empresa pueden ser víctimas del fraude o la estafa. Nadie esta inmune a los efectos nocivos de esta pandemia.
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Un lunes en la mañana recibí una llamada en mi oficina, eran los abogados de una importante firma petrolera de un país latinoamericano. Se limitaron a pedirme una cita para el día siguiente, día en que estarían arribando a los Estados Unidos en su intento por resolver los problemas de su cliente. Una vez en mi oficina me expusieron lo siguiente: “La empresa que representamos mantiene contratos con empresas revendedoras de combustibles en diferentes países del mundo. El año pasado la empresa concluyó su acuerdo con el revendedor con el que trabajaban desde hacía varios años. Inició un acuerdo con otra empresa pero no siguieron nuestra recomendación de verificarlos antes de subcontratarlos. Los primeros meses todo marchó bien pero después el revendedor comenzó a fallar con los pagos y ahora ya no nos responde ni siquiera a nosotros. Nuestros clientes envían el combustible al consumidor final quienes le pagan al revendedor y éste es quien finalmente le paga a la empresa que representamos. La deuda de ésta empresa revendedora hacia nuestro cliente ya sobrepasó los 3,5 millones de dólares. Queremos investigar a ésta empresa, a su directiva e identificar todos sus bienes en preparación a una inminente demanda civil”.
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Si bien los abogados les recomendaron a los directivos de esta compañía multimillonaria verificar a su nuevo revendedor en EEUU, estos sencillamente no hicieron caso y confiaron en la buena imagen del revendedor. Reuní a mi equipo de investigaciones a fin de tener los resultados listos lo antes posible.
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Cada paso que dábamos confirmaba cada vez más el fraude. La empresa revendedora contaba con una oficina mediana ubicada en uno de los edificios comerciales más impresionantes que se ubicaba en el área financiera de la ciudad. Contaba con un sequito de 3 empleados, una página web de muy buena calidad y en general gozaba de una muy buena imagen empresarial. Pero nuestra investigación descubrió el verdadero rostro de ésta entidad. Los 3 empleados eran subcontratados de una agencia de empleos locales, o sea no eran empleados permanentes de la empresa revendedora. La empresa no tenía directiva, su dueño Alexander (nombre cambiado) era el único que tomaba las decisiones. La oficina era temporal, o sea el contrato era mes a mes, algo poco común en ésta área financiera. Los teléfonos y faxes eran todos virtuales. La empresa estaba registrada como corporación hacia apenas un año, solo pocos días antes de que se firmara el acuerdo que defraudaría a nuestros clientes.
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Alexander tenía varias demandas civiles en su contra así como en contra de varias de sus múltiples empresas fantasmas por deudas que nunca pagó. El había trabajado como agente para una reconocida empresa revendedora de combustibles en otra ciudad, pero según pudimos averiguar el mismo había sido expulsado luego de agredir verbalmente al dueño de dicha empresa, incidente que fue documentado en un reporte policial. Alexander tenía vocación de empresario pero una muy mala costumbre de no pagar. Este vicio lo llevo a esperar el momento oportuno para dar una estocada millonaria y lo logró. Su plan era sencillo, con unos pocos miles de dólares podía montar una empresa con muy buena imagen, luego trabajaría bien unos cuantos contratos pequeños y tan pronto se le diera un contrato jugoso, daría su golpe. Si Alexander hubiese sido una persona responsable y trabajadora, con mucha facilidad habría crecido económicamente en esa industria pues demostró ser muy bueno para los negocios, pero eso no era lo que él quería; él no podía vivir sin experimentar el placer que produce la adrenalina de estafar a otros. Ni Alexander, ni su pareja, ni ninguna de sus empresas fantasmas tenían propiedades ni bienes que pudieran ser embargados para cubrir la deuda.
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Le presentamos nuestros reportes a los abogados de nuestros clientes y estos confirmaron sus temores, no había mucho que se pudiera hacer en éste caso, excepto perseguirlo criminalmente. El error de no haber investigado antes de firmar el contrato le costó a nuestros clientes 3,5 millones de dólares. Elevar el caso a los tribunales criminales podría poner fin a la carrera delictiva de Alexander, pero difícilmente permitiría recuperar el dinero perdido. No obstante la denuncia criminal fue establecida.
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Recuerde que el fraude nos puede afectar a todos, a ricos y a pobres, a universitarios y a personas sin estudios. Los estafadores no creen en nadie. Por su bien no se fie de una empresa solo porque está en una oficina muy linda, en una zona importante o porque tiene una muy buena imagen o estrategia de publicidad. Siempre verifique antes de comprometer sus intereses. Si su inversión o riesgo es muy grande, contrate a un investigador privado antes de aceptar algún trato o firmar cualquier documento.
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Cuídese del fraude, pero si necesita ayuda, llámeme al 866-­224-­1245.